Existen dos razas de alpaca: la huacaya y la suri. La huacaya es la raza predominante y constituye aproximadamente el 90% del total de la población de alpacas en el mundo. Su lana se caracteriza por su fibra rizada y su tupido vellón. La variedad de colores es muy amplia, desde el negro hasta el blanco, del marrón chocolate al pelirrojo y con una extensa variedad de tonos. La suri es la raza menos frecuente y representa entre el 7% y el 10% de la población de alpacas en el mundo. La fibra de suri es la más cotizada debido a sus características especiales. Su vellón crece en mechones largos y lisos que caen verticalmente hacía el suelo y su fibra carece de elasticidad.
La alpaca puede vivir entre 18 y 24 años y no cesa de producir lana hasta el final de su vida. Es un animal dócil, inteligente, cariñoso, tímido y curioso a la vez; se comporta de forma organizada y lleva una vida rutinaria por naturaleza. No erosiona el suelo donde habita, y corta el pasto en lugar de arrancarlo de raíz. Se caracteriza también por hacer sus necesidades en un mismo lugar, lo cual facilita su higiene y maximiza la preservación de sus pastos.